"Internacional, de producto, de
mercado, de fusión, creativa … todo eso no dejan de ser
apellidos que acompañan a un concepto principal: la COCINA; y
de eso trata este Viavélez al que se asoman: cocina sin apellidos
porque, al final, al menos para mí, da igual que la cocina sea
de vanguardia con nuevas técnicas y nuevos productos, que sea
una cocina tradicional puesta al día o que sea una cocina que
busca parte de sus fundamentos en otras culturas, lo que realmente importa
en cocina es alcanzar lo que define la Real Academia de la Lengua como “cualidad
de sabroso”: la sabrosura. Y al final eso es lo que pretendemos
en Viavélez, una cocina desnuda, sencilla, procurando alejarnos
de lo que no sea esencial en el plato e intentando conseguir nitidez
en los sabores para alcanzar esa sabrosura que es nuestro objetivo final."
(Información extraída de su página
web)
Fundado en:
2007
Chef:
Francisco Ron
Jefe de sala:
Javier Rincón
Sumiller:
Javier Rincón
El precio medio estimado por
persona en la fecha de la cena es de 50 €.
COMENTARIOS:
Las cañas: Las tomamos en la barra de la taberna,
en el mismo local. Caña clásica a 1,40 € y la sin alcohol
a 1,60 €.
Nombre y origen: El nombre le viene de la localidad
asturiana de Viavélez donde Paco Ron, dueño y artífice
del restaurante, regentó una pequeña taberna con la
que consiguió una estrella de la guía Michelin. Como
apunte, mencionar que en este pequeño pueblo, nació la
novelista Corín Tellado.
Carta en la web: Si, con precios y sin fotos. Hay medias
raciones.
Carta de vinos en la web: Si. Con precios de botellas y
copas.
Historia: "El 1989, los Ron abren una pequeña
taberna en la localidad asturiana de Viavélez, un pueblo pesquero
de unos 70 habitantes. Poco a poco, el local comienza a conocerse. Años
después Paco, Nacho Manzano, José Antonio
Campoviejo y Pedro Martino fundan el grupo NUCA - Nueva Cocina Asturiana-
y actualizan
la cocina en Asturias. En 1998, La Taberna Viavélez recibe una estrella
Michelín. En 2007, Paco Ron, se traslada a Madrid desde el pueblo
asturiano de Viavélez,
donde había obtenido para su taberna una estrella Michelín
y abre la actual Taberna de Viavélez." ( Información extraída
de su página web )
Entorno: Zona comercial de Madrid cercana al
Bernabeu donde se concentran otros buenos restaurantes. En verano
se puede disfrutar de los platos de la taberna en la terraza situada
la acera.
Local: A pie de calle se entra a la taberna. Decorada
en tonos blancos para los paramentos verticales y marrones oscuros ó madera
para los horizontales, presenta un ambiente moderno, amplio y luminoso.
Los taburetes, negros, junto con pequeñas mesas altas te indica
que está enfocado a picar algo rápido y marcharte. Al fondo,
unas estrechas escaleras, con espejos para evitar la sensación
de agobio, te dirigen hacia el comedor. Pequeño pero bien estructurado
mantiene los colores de la taberna si bien el blanco pasa a beige y el
marrón que se conserva en el techo y en los manteles se aclara en
la madera del suelo, dando la sensación de calidez y algo más
de amplitud.
Comensales: Seis.
Antonio de la Poza, Ricardo, Antonio Arnáiz, Carlos, Paco y Antonio Ávila. Faltaron
Raúl y Paco.
Aperitivo:
Sobre la mesa un plato con dos recipientes, uno con aceite de oliva y otro
con sal Maldon.
Menú degustación:
Cuatro entrantes, pescado, carne, dos postres y pan por 55,00 € cada
uno I. V. A. incluido. El menú degustación original incluye
quesos, pero preferimos no tomarlos.
Entrantes:
Croquetas de jamón,
bocadillo de escalivada con anchoa y gazpacho: Buena presentación
en plato rectangular. Las croquetas buenas y suaves, a temperatura
adecuada, pero no se aprecia el sabor a jamón. El bocadillo
está formado por dos pequeñas tostas rectangulares,
finas y crujientes, en su interior la escalivada, y encima una anchoa.
Buena la mezcla de sabor y la textura. El gazpacho, presentado en
una "soperita" del tamaño de una taza de moka, denso,
muy bueno y suave. Bien de temperatura.
Ensalada
de sardinas sobre pimientos, pesto de perejil, pamplinas y pan tumaca: La
sardina templada, sin espinas, muy buena. Pimientos y pamplinas bien.
El pesto suave, transmite su fuerte sabor a perejil, bien. El dado
de "pan tumaca" bueno.
Patatas
a la importancia con almejas: Una delicia a los ojos y al
sabor. Si la patata, cortada en lonchas, confitada en aceite de oliva,
rebozada y frita está buena. La sopa, densa, a base de salsa
verde con ajo, guindilla, perejil, y un poquito de harina, junto
a la infusión de almejas y berberechos, está impresionante.
Las almejas, que se ponen vivas durante la elaboración, también
gustaron. El mejor plato.
Salpicón de bogavante asturiano en vinagreta: Buena
presentación. Con el bogavante hay discrepancias, mientras a unos
les pareció bueno, a mi me resultó insípido y de textura
gomosa.
Segundos:
Rape con caldo de
pescado, patata a la plancha, ajetes tiernos y boletus: Se
mantiene el nivel en la presentación. El rape tierno y bueno.
El dado de patata a la plancha estupendo.
Cochinillo, chalota
confitada con zumo de naranja y verduras con mostaza: La
presentación del cochinillo en forma de cubo, bien. El cochinillo,
aunque desgrasado, me pareció pesado. En cuanto al acompañamiento,
la chalota con zumo de naranja buena, las verduras con mostaza, fuertes,
solo sabían a mostaza.
Postres:
Granizado de naranja
sangrina, helado de té y naranja amarga: En un vaso
de licor pequeño, en el fondo, un dedo de helado de té, sobre
este, hasta completar el vaso, el granizado de naranja sangrina y
encima
una pizca de naranja amarga. Buen contraste de sabor con las naranjas.
Temperatura adecuada. El helado de té, con algo crujiente en su
interior. Fabuloso.
Vainilla con gelatina
de café, plátano confitado, granizado de ron y crujiente de
café: El postre, agradable a la vista, se presenta
en un plato, en el fondo la vainilla y sobre esta una capa de gelatina
de café sólida a modo de tapa, sobresaliendo,
en un lateral el crujiente de café y encima de la gelatina
unos trocitos de plátano confitado y un poquito de granizado
de ron. La vainilla suave, el crujiente y el plátano bien,
al sorbito de granizado no le supe sacar sabor y la gelatina con
sabor agradable y textura parecida al regaliz.
Cafés
e infusiones:
Se tomaron tres cafés
a 2,00 € cada uno y tres infusiones, a 3,50 € la unidad.
Con el café pusieron, a modo de acompañamiento, dos platos
con gominolas de frambuesa, gominolas de piña, trufas y pastel
de pistacho, todos en forma de dados.
Vino:
Marqués de Murrieta
reserva 2002: Fuimos aconsejados
por el sumiller, con objeto de que el vino concordara con el menú. Vino
tinto con denominación de
origen Rioja. De las bodegas del mismo nombre (www.marquesdemurrieta.com).
Está elaborado con uva Tempranillo 93%, Mazuelo 4%, Graciano
2% y Garnacha 1%. Bueno. Pedimos dos botellas a 28,00 € cada una.
Servicio: Nos
atendió personalmente el señor Paco Ron para decidir
el menú y el sumiller para aconsejarnos sobre el vino. El trato
correcto y amable. La continuidad entre platos a lo largo de la cena
buena, quizás algo rápida.
Copas: No
hay constancia de invitación a chupitos.
Otros: La
vajilla, moderna y blanca resalta sobre los manteles marrones. Las copas
de vino y las de agua son iguales salvo que estas últimas no tienen
ni tallo ni pie. No hubo invitación a chupitos. El restaurante
estaba prácticamente vacío, una familia de tres personas
y nosotros éramos los únicos clientes. Aunque la calidad
del menú es indiscutible, los precios, para estas épocas
de crisis, son excesivos.
Porcentajes: Del
total del precio en factura de la cena, sin incluir las cañas,
el 78,4% corresponde a comida y el 21,6% a bebida.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.